Hecho para niños. Construido con cuidado.
Una app de lectura para niños debería saber lo menos posible de ellos. Esto es exactamente lo que pide BookHero, qué hace con las fotos de las páginas y cómo mantienes el control.
Cuatro datos por niño. Nada más.
Un nombre
Nombre o apodo, para que la app pueda saludar.
Año de nacimiento
Solo el año, para sugerir un nivel de lectura inicial.
Un avatar
Un personaje que le representa en la app.
Un PIN opcional
Para que los hermanos no se gasten las fichas del otro.
Los niños no necesitan correo electrónico ni cuenta propia. Su perfil vive dentro de la cuenta familiar.
Una foto de una página, usada una vez.
Cuando un niño termina de leer, fotografía la última página. BookHero usa esa foto para dos cosas: leer el número de página para seguir el avance y generar tres preguntas sobre el texto.
Al terminar la sesión, la foto se descarta. No se guarda en el móvil después ni sirve para crear una galería de los libros de tu hijo.
Los niños no pueden cambiar las reglas.
PIN o huella
El modo padres está bloqueado. Los niños pueden leer y jugar, pero precios, saldos y ajustes quedan tras tu PIN o tu huella.
Modo supervisado
Cada sesión espera tu visto bueno antes de dar fichas. Ideal para las primeras semanas.
Modo de confianza
Las sesiones se acreditan al momento. Las marcadas, como una página repetida, te siguen llegando.
Sin tomar el control
BookHero no controla la tablet, la consola ni la tele. Lleva la cuenta y el tiempo, y tú tienes la última palabra.
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